Estas últimas semanas hemos vivido una experiencia muy divertida en clase: la electroescritura.
Una actividad en la que aprendemos a escribir de una forma diferente, con el cuerpo y la imaginación.
Para empezar, nos tumbamos todos en el suelo, boca abajo, con una plantilla que tenía nuestro nombre. Primero repasamos y escribimos nuestro propio nombre, y cuando lo terminamos… ¡empezó el juego!
Pasamos nuestro nombre al compañero o compañera de al lado, y a cambio recibimos el suyo. El reto consistía en intentar escribir el nombre del compañero, imaginando cómo se movían y giraban las letras.
Después, volvíamos a pasar el nombre a nuestro compañer@ que estaba a nuestro lado y seguíamos practicando con otros nombres. ¡Así lo hicimos tres o cuatro veces!
Con esta actividad trabajamos muchas cosas importantes:
• La orientación espacial y la lateralidad.
• La coordinación ojo–mano.
• La atención y la observación de las letras.
• Y, sobre todo, el placer de aprender jugando.
En otra ocasión seguimos practicando con los números. Usamos una ruleta para descubrir qué número nos tocaba y, tumbados en el suelo, intentamos escribirlo también boca abajo. ¡Fue todo un reto!
Esta experiencia nos permitió descubrir que aprender puede ser divertido, creativo y lleno de movimiento.
En nuestra clase, jugamos, experimentamos y aprendemos con todo el cuerpo. 💪🧠
Os dejo un vídeo para que podáis ver y no solo os lo tengáis que imaginar!
Un fuerte abrazo, Maria 😊
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